Indicación: realice un resumen de la Temática de “La Vida Económica” (323-346) D.S.I
La vida económica (323-346 D.S.I)
A lo largo de nuestra vida, una de las variables más
importantes y por la que muchas personas han muerto y entregado su vida es el
dinero. El dinero en nuestra vida juega un papel importante, ya que es con
dinero que hacemos cada una de nuestras compras y en general lo que ocupamos
para obtener lo necesario para subsistir.
Cuando hablamos de vida económica nos referimos a la
forma en que se mueve el dinero y recursos materiales en nuestra familia y
nuestra sociedad en general. La Iglesia, como todas las instituciones, necesita
de la economía para cumplir sus funciones; para ella el dinero es importante,
como para cualquier grupo humano que quiera tener una proyección general. Ni
más ni menos.
Es por esto que el Vaticano en el capítulo 7 de la D.S.I
nos habla sobre el tema de la vida económica, para enseñarnos cuál es la
postura de la iglesia en cuanto a los bienes, riqueza, pobreza y todo lo que
respecta al tema de la economía. Primeramente
nos habla de los significados según la aplicación de la iglesia en las
diferencias entre el termino riqueza y pobreza, este último lo define como la
consecuencia del ocio y la falta de la laboriosidad, dándole motivo a que las
consecuencia de falta de bienes propios es provocada por el individuo mismo ya
que nos dice que cada persona puede ser capaz y está bajo sus derecho poder superarse en el ámbito material.
La riqueza la define como aquel que pone su confianza en
los bienes materiales más que en Dios, siendo esto un análisis aplicado a la
desconfianza moral que posea una persona por los bienes que tiene y que de ser
así causa la prepotencia, desviándolo del camino de Dios. En el Antiguo Testamento se encuentra una doble postura
frente a los bienes económicos y la riqueza. Por un lado, de aprecio a la
disponibilidad de bienes materiales considerados necesarios para la vida: en
ocasiones, la abundancia pero no la riqueza o el lujo es vista como una
bendición de Dios.
Los bienes, aun cuando son poseídos legítimamente,
conservan siempre un destino universal. Toda forma de acumulación indebida es
inmoral, porque se halla en abierta contradicción con el destino universal que
Dios creador asignó a todos los bienes. Dios puso a nuestra disposición toda la
creación y es inmoral e injusto que personas se quieran adueñar de lo que es de
todos, es por esto que se tiene que ser justo y dar a las personas que
necesitan de nuestra ayuda, tal y como nos lo enseño Jesucristo, dar al menos
favorecido y estar a disposición de quien nos necesita. Tener riqueza material
no está mal, lo malo es que las personas aun teniendo de sobra, no se dignen a
dar y compartir de lo que poseen, esto muchas veces va acompañado de
prepotencia y un gran ego por detrás.
Para asumir un perfil moral, la actividad económica debe
tener como sujetos a todos los hombres y a todos los pueblos. Todos tienen el
derecho de participar en la vida económica y el deber de contribuir, según sus
capacidades, al progreso del propio país y de la entera familia humana. Si, en alguna medida, todos son responsables de todos,
cada uno tiene el deber de comprometerse en el desarrollo económico de todos:
es un deber de solidaridad y de justicia, pero también es la vía mejor para
hacer progresar a toda la humanidad.
La empresa debe caracterizarse por la capacidad de servir
al bien común de la sociedad mediante la producción de bienes y servicios útiles. En esta producción de bienes y servicios con
una lógica de eficiencia y de satisfacción de los intereses de los diversos
sujetos implicados, la empresa crea riqueza para toda la sociedad: no sólo para
los propietarios, sino también para los demás sujetos interesados en su
actividad.
Además de esta función típicamente económica, la empresa
desempeña también una función social, creando oportunidades de encuentro, de
colaboración, de valoración de las capacidades de las personas implicadas. El objetivo de la empresa se debe llevar a cabo en
términos y con criterios económicos, pero sin descuidar los valores auténticos
que permiten el desarrollo concreto de la persona y de la sociedad.
El papel del empresario y del dirigente reviste una
importancia central desde el punto de vista social, porque se sitúan en el
corazón de la red de vínculos técnicos, comerciales, financieros y culturales,
que caracterizan la moderna realidad de la empresa. Los empresarios y los dirigentes no pueden tener en
cuenta exclusivamente el objetivo económico de la empresa, los criterios de la
eficiencia económica, las exigencias del cuidado del capital como conjunto de medios de producción: el
respeto concreto de la dignidad humana de los trabajadores que laboran en la
empresa, es también su deber preciso. Las personas constituyen el patrimonio
más valioso de la empresa el factor decisivo de la producción.
TRABAJA
ADMINISTRA
COMPARTE




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ResponderBorrarExcelente resumen, me parece muy bueno que se recalque que lo importante no es tener mucho dinero, sino saber compartirlo con quien lo necesita ♡
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